El thrash metal surgió a principios de los 80 a raíz del speed metal y bajo la influencia de la nueva ola del heavy metal británico, con gran influencia de la agresión y energía de lo que se conocía como hardcore punk en la escena estadounidense. El movimiento empezó en Estados unidos, especialmente en el área de la Bahía de San Francisco, en lo que se conoció como la Bay Area thrash metal. El sonido que desarrollaron los grupos thrash era más rápido y agresivo, incrementando la distorsión de las guitarras eléctrica y utilizado la técnica de scratching (‘raspado’, con la púa).
Los grupos líderes del movimiento empezaron a tener cada vez mayor audiencia. Metallica metió el thrash en el top 40 de la lista Billboard en 1986 con Master of Puppets, dos años después, el disco ...And Justice for All alcanza el número seis, mientras que Megadeth y Anthrax entran también en la lista.
Aunque con menos éxito que el resto de los Big Four, Slayer publicó uno de los discos definitivos del género: Reign in Blood (1986), descrito por Kerrang! como «el álbum más heavy de todos los tiempos» el mejor álbum de Slayer y que queda inmortalizado porque genera una pauta o estándar para el thrash. Dos décadas más tarde, la revista Metal Hammer lo nombra el mejor álbum de los últimos veinte años. Grupos como Nuclear Assault, Testament, Exodus u Overkill también tuvieron influencia en el género.